Terapia Familiar Sistémica


 

  La familia es un sistema en constante movimiento, donde interactúan sus diferentes miembros, quienes viven y experimentan distintas realidades, las cuales se van entretejiendo para crear un estilo de comunicación muy particular, "muy familiar".
Se dice que la terapia familiar tiene algo de artesanal. Su arte consiste en la utilización de diferentes técnicas para incursionar en los laberintos familiares.
  ¿En qué consiste?
  Es la coparticipación del terapeuta con la familia, para poder formar parte del sistema familiar y entender y vivenciar la realidad que experimenta cada uno de sus miembros.
El terapeuta familiar, tiene la capacidad de detectar y modificar los juegos familiares, que se han construido al interior de la familia, así como los roles que cada miembro desempeña en el funcionamiento y/o en la disfunción familiar que promueve o estanca su crecimiento y productividad.
En la terapia familiar se trabaja orientando hacia las soluciones y alentando a los miembros al manejo saludable de sus interacciones.
  ¿Cuál es la duración del tratamiento?
  Se trabajan mínimo 10 sesiones, y el máximo lo determinará el ritmo y la necesidad de cada familia y su problemática. Las sesiones se llevan a cabo 1 vez por semana con una duración de 50 minutos cada una.
  ¿Cuándo se sugiere una terapia familiar?
 

Cuando se presentan las siguientes situaciones en cualquiera de sus miembros o en varios de ellos, y afectan la interacción y el funcionamiento saludable de los miembros de la familia:

  • Adicciones,
  • Enfermedades terminales,
  • Abuso sexual,
  • Divorcio,
  • Elaboración de duelos,
  • Dificultades en la comunicación,
  • Violencia intrafamiliar,
  • Dificultad en la relación entre los miembros de la familia.
  • Familias con algún miembro con transtorno por déficit de atención e hiperactividad,
  • Alcoholismo
  ¿Cómo se aplica?
  En la terapia familiar sistémica, se convoca a todos los miembros de la familia que se encuentran involucrados en el problema a tratar. Si por alguna razón alguno se los integrantes no quisiera o no pudiera asistir, esto no es un impedimento para llevar a cabo el tratamiento, pues es posible trabajar con lo que la familia pueda ofrecerse en ese momento, y a partir de ahí empezar a construir nuevos recursos que los favorezcan.

La dinámica que se busca establecer en el trabajo terapéutico familiar, dista mucho de la idea de que el consultorio se pueda convertir en un lugar de peleas, agresiones y maltratos entre la familia, pues se trata de propiciar y construir soluciones eficaces, que faciliten la interacción entre sus miembros.

 

 

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